lunes, 23 de noviembre de 2009

VERACRUZ A RITMO DE DANZÓN




Por Ricardo Rubin

Todo el que llega al puerto de Veracruz quiere ver bailar danzón, porque se dice que ese ritmo musical, suave y cadencioso, es el latido del corazón jarocho.
        El danzón se baila en su mejor expresión en el Zócalo, miércoles y domingos, desde hace muchos años; y en el Parque Zamora los martes y sábados.
       El danzón es de origen cubano, y nació cuando Miguel Failde dio a conocer su composición “Las alturas de Simpson” en el Liceo de Matanzas en 1879. Se presentó con el ritmo de danza criolla, pero ampliando notablemente las partes, por lo que desde entonces se llamó danzón.
       Los cubanos que llegaron después a este puerto trajeron ese ritmo y el gusto refinado por el buen ron y los puros olorosos, y pronto los jarochos incorporaron esos elementos de vida y de alegría a su forma de ser. Y la cadencia se hizo poesía cuando se estrenó “Nereidas” y tuvo variaciones tan atractivas como “Almendra” y más tarde “Teléfono a larga distancia”.
       El danzón, como el tango, fue primero un privilegio de las clases pobres, y se bailó como nunca en aquellos legendarios patios de vecindad y en las fiestas de estibadores y pescadores, hasta alcanzar carta de naturalización jarocha en su más alta expresión
       Se sostiene que el danzón puede bailarse sobre un ladrillo, y que aún debe sobrar espacio en el mismo, y ese decir se refiere a que dicho baile, por ser tan suave y cadencioso, permite a la pareja moverse muy poco pues el ritmo se lleva tanto con el cuerpo como con los pies pero de una manera lenta, sensual, casi hipnótica. Un abrazo une a la pareja, pero en forma elegante y gentil, un ritmo que es casi un ritual de amor y de encuentro.
      El buen danzón se baila en estribillos, y en cada descanso la bailadora se abanica y el caballero se limpia el sudor con su pañuelo y le platica al oído a su pareja. Este interludio o descanso es necesario porque el calor del clima jarocho también lo impone Hay en este puerto varias asociaciones que fomentan y preservan al buen danzón. Entre ellas “Danzoneros Hoy y Siempre” y “Grupo Tres Generaciones”.

“Danzón”, por cierto, fue una excelente película que no sólo revivió el gusto por dicho baile, sino que sirvió de gran impulso turístico a nuestro puerto. Como recordarán, la interpretó María Rojo y el jarocho Daniel Rergis en el papel de Carmelo Benítez.
       Legendarias, finas bailadoras de danzòn que no se olvidan son la “Negra” Natalia, tía del buen amigo Tiburón González, que también sabe mover bien la cadera, y a quien el legendario Paco Píldora le dedicó una de sus mejores poesías de tipo negroide, tan buena como las mejores de Nicolás Guillén; María Camiròn, la robusta Guillermina, La “Mulata” Rosario, La bella Carmen; y Benito Torres, Firpo Espinosa “Cara ‘e Cajón”, “El Gordo” Sigifredo Alcántara, Tony Salinas “el Mata ‘e Pita”, el mismo e inolvidable Paco Píldora. Todos ellos, bailadores legendarios del danzòn en la época en que dicho baile era un verdadero arte y una poesía.
      Y no se pueden olvidar tampoco las buenas orquestas que tocaron el danzòn en aquellos bailes populares de salón y de patios de vecindad, como las de Severino Pacheco, Albertico Gómez y los Chinos Ramírez. (En la foto, María Rojo y Daniel Rergis, en la película “Danzòn”).



1 comentario:

osama dijo...

Hola: estuve viviendo un año en el puerto (2010), y mi deseo fue conocer al Sr. Daniel Rergis (Carmelo) personaje de la película Danzón no fue posible, únicamente conocí a su hijo y nieta -estando tan cerca de su domicilio y el mío a solo dos calles, ni modo mala suerte.