jueves, 11 de septiembre de 2008

Vauban, el arquitecto de la modernidad



Por: Peniley Ramírez



Francisco Muñoz Espejo encontró en San Juan de Ulúa una tipología de estrella, acompañada de un sistema defensivo, que se repite en varias fortificaciones de la Nueva España y el Caribe. Este hallazgo lo conectó con la obra de Vauban, mariscal de Francia durante el reinado de Luis XIV, encargado de unificar los tres reinos de Francia en uno solo, fortificar sus seis fronteras (Andorra-España, Alemania, Bélgica, Mediterráneo, Canal de La Mancha y Atlántico) y dejar un legado documental que ya hoy ha recorrido todo el mundo, influyendo visiblemente en las fortificaciones de cuatro continentes.

Muñoz Espejo estudió arquitectura en la Universidad Veracruzana en Xalapa. Cursó una especialidad en Patrimonio en La Habana y una Maestría en Conservación y Restauración de Monumentos por parte de ICOMOS International, Consejo Consultivo de la UNESCO, en la Universidad Cristóbal Colón.

En 1994 lo invitaron a trabajar en las obras de restauración en el fuerte de San Juan de Ulúa y allí conoció la obra de Vauban. En un texto que escribió para el periódico Sur en 1994 se preguntaba: ¿qué hace Vauban en México? Esta pregunta lo acercó a la Fundación Vauban en Francia. Su interés por la obra del ingeniero, considerado por los franceses como “el arquitecto de la modernidad”, lo acreditó como primer miembro extranjero de dicha Fundación, cargo que lo llevó a España, donde encontró la traducción al castellano del Tratado de Defensa de las Plazas, una de las principales obras del militar francés.

Han pasado catorce años desde que aquel artículo fue publicado en el periódico Sur. La labor de Muñoz Espejo en San Juan de Ulúa continuó hasta el 2004, cuando lo invitaron a trabajar a la Dirección de Patrimonio Mundial del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). En el 2008 regresó al puerto de Veracruz, su cuna, como asesor de la Dirección del Centro Histórico.

Catorce años, y el fantasma de Vauban no lo ha abandonado. Como obsesión o como fruto de una profunda admiración, ha persistido en su estudio hasta conformar este libro, la versión al castellano del famoso Tratado de Defensa de las Plazas, que está acompañada con textos sobre la importancia de Vauban en América y su legado mundial. 

Vauban y sus sucesores en América, publicado gracias al apoyo incondicional de Francisco Daniels, presidente de la Fundación Pablo Neruda y a la alcaldía de la ciudad de Besancon, casa de Víctor Hugo y la ilustración francesa, este libro se presenta por primera vez en América. En esta entrevista, Muñoz Espejo recorre los principales puntos que acompañan su libro y nos cuenta qué ha sido Vauban en su vida y en su visión sobre México.




Va la pregunta otra vez: ¿qué hace Vauban en México? La teoría de Vauban viaja en los Tratados, son publicados en el S. XVIII en Europa y viajan con los ingenieros militares que vienen a San Juan de Ulúa. Pero comienza mucho más atrás. Jorge Próspero de Berbon, catalán, conoce a Vauban en el S. XVII en la batalla para recuperar la parte española de Flandes (actual Holanda). Allí tenían una academia militar, aunque en ese tiempo España no tenía un cuerpo de ingenieros. Por recomendación de Vauban se desarrolla en España el primer cuerpo de este tipo. 

Ignacio Sala, discípulo de Berbon a quien después se le reconoce como mariscal de campo de España, es el encargado de desarrollarlo. Es Sala quien traduce al castellano el Tratado de Defensa de las Plazas y en 1712 organiza el cuerpo de ingenieros militares en Cádiz. Él determinaba quién venía a América. Estaba obligado a darles tarea, asesoría y capacitación a los ingenieros. Así trascienden de la península los conocimientos de Vauban. 

Nunca pisa Veracruz. En cambio, Félix Prosperi, italiano al servicio de la colonia española, viene con la encomienda de reforzar San Juan de Ulúa, que sólo era una fortaleza abaluartada. Llega en un momento crucial, vísperas de 1735, cuando la armada inglesa estaba acosando a Cartagena, que ataca luego en 1741. Por este miedo, la corona autoriza la construcción de la primera obra exterior en Ulúa: un frente defensivo en la parte norte que da hacia la Isla de Sacrificios, que es un símbolo de esta ilustración.

Prosperi asistió a Ignacio Sala en Cádiz antes de venir a América. Por eso recibió educación en los Tratados. Escribe en 1744 en Veracruz el primer y único Tratado de Fortificaciones en Nueva España. Estaba basado en tres modelos similares a los de Vauban, pero los adaptó para ser realizados con pocos recursos y obra exterior suficiente para ser manejada con poca infantería. 

¿Por qué debemos estudiar hoy el Tratado de Defensa de las Plazas? El patrimonio militar es valorado universalmente, las fortificaciones ahora no defienden la guerra sino la paz, dan enlaces de cooperación internacional, han abierto brecha a vínculos académicos, culturales y de conservación. Nos van a permitir en muy poco tiempo tener redes asociadas para información, manejo, conservación para el patrimonio cultural. Son un símbolo de las ciudades comerciales o administrativas. De algún modo, todas estas ciudades tienen historia similar y un punto de identidad. Dentro de este gran movimiento de globalización, un punto en común establece un vínculo de respeto y una red de conocimientos, tecnología, cooperación. Hay todo para poderlo hacer. 

Este libro suyo no presenta el Tratado original, sino sólo seis capítulos, ¿en qué se basó para la elección de los capítulos a traducir? La versión de Ignacio Sala está incompleta. Faltan hojas. Incluso le agrega un capítulo más con sus experiencias en Cádiz, es una versión aplicada a España. Lo importante para mí de ese Tratado es que fue un testimonio de la transmisión de las ideas científicas a través de los militares. 

¿Cuáles son las fortificaciones en América emparentadas con la obra de Vauban? Hay un elemento que él planteaba: un reino no puede cuidarse solo, tiene que estar asociado a un sistema defensivo periférico. En este caso está Campeche (que tiene baterías defensivas), Acapulco, Bacalar (en Quintana Roo), La Habana, Cartagena, Venezuela, Puerto Rico, Santo Domingo, Panamá, Portobello. 

La investigación para este libro, ¿qué le ha enseñado sobre el puerto de Veracruz? ¿Qué falta, qué sobra, qué hay que hacer? Las intenciones del libro fueron: darle a Vauban un resultado de mis 14 años de ser miembro de la asociación, colaborar con la asociación Pablo Neruda, que promueve el enlace entre Francia y los pueblos de América, difunde la labor de Pablo Neruda en Francia, de franceses en América y promueve actividades de enlace y cooperación de América en Besancon. 

Mi tercera intención con el libro está relacionada directamente con Veracruz. Así como debe haber un Vauban por descubrir en Medicina, Psicología, Comunicación, creo que algo de debemos construir y reconstruir en Veracruz es nuestra memoria y el patrimonio documental e histórico. Hay que hablar de personajes como Benito Juárez o Venustiano Carranza. Debemos desarrollar una cultura donde podamos recobrar esa memoria histórica. El libro está dirigido a inquietar a las nuevas generaciones en la búsqueda de personajes que son parte fundamental en la construcción de nuestra Historia.



¿San Juan de Ulúa ha sido menospreciado por el pueblo de México?Creo que no.
Sin embargo, hacen falta estudios más abarcadores, no sólo de Ulúa sino de todas las fortificaciones.
Hace falta asociar todos los sistemas defensivos. Es terrible, pero existe una competencia entre los propios estudiosos. El valor patrimonial es serial, son como las cuentas de un rosario. Las fortificaciones valen porque forman parte de los sistemas sociales y patrimoniales, tangibles e intangibles. Desde la guayabera al arpa, al arte de la disciplina militar hasta la comida. Desde el ron de Cuba, el rice and beans de Belice, al trapiche de Veracruz. Existen rasgos de identidad con otro nombre, estamos asociados a través de las fortificaciones a sistemas de vidas pasadas que han dejado vestigios. Hoy tenemos que abrir más allá de las piedras y descubrir los valores intangibles que unen a ellos en el sistema que ya existió.


Besancon, ¿qué puede aportar a


 Veracruz hoy? De los franceses siempre debe aprenderse el alto valor al honor de sus grandes hombres y cómo han hecho que su memoria histórica sea valorada por el mundo y su país, siendo también apreciada como potencial al turismo y a la historia.



¿Qué ha hecho Vauban en su vida? Me abrió el mundo. Al conocer su tipología, pude identificar su teoría en las fortificaciones de cuatro continentes, logré asociarme con investigadores que han trabajado tanto a Vauban como a sus sucesores, me ha permitido pensar en lo mucho que tengo que reconstruir de mi Historia, como arquitecto restaurador. La mayor parte de la ganancia son todos los enlaces de cooperación que he tenido con investigadores. 

¿Es exagerado el calificativo de “arquitecto de la modernidad”? Algunos documentalistas han analizado sus Tratados u obras de restauración y todos llegamos a la conclusión de que es una de las figuras más importantes del racionalismo, que influyó las ideas de la ilustración en todo el mundo. 

En el 2007, para el tricentenario de la muerte de Vauban, la Universidad de Filosofía en Besancon organizó una serie de actividades relacionadas con él. Percibí aún más allá lo que fue su obra. Supe cómo es visto en Francia ahora. Supe que además de sus tareas, escribió lo que llamó Mis Ociosidades (en francés en el original) que son doce volúmenes de tratados de hidráulica, forestación, ganado porcino, maquinaria, mejoramiento y trato social en los regimientos, artillería, hasta el último que es una crítica al impuesto y se llama “el impuesto real”. Ahí me di cuenta que Vauban fue más que un militar y también que durante toda su vida al servicio de Luis XIV nunca estuvo en total acuerdo con él. 

¿En qué le ha servido para entender el México de ahora, el que todos los días tiene a su alrededor? Todos los países tienen una evolución y desarrollo. Vauban era un hombre que Francia necesitó en su tiempo para ser lo que ahora es. Creo que es un buen ejemplo de lo que puede hacer un gran hombre en su vida y su obra fue fundamental en el desarrollo de su país. Me queda claro que necesitamos crear hombres de esa manera en el desarrollo de México. 

Veo mi país con ganas de crecer pero con mucho que desarrollar. Hay mucho camino en la búsqueda de nuestra identidad, pero también en sustentabilidad y más en la valoración del patrimonio cultural. Creo que estamos por buen camino, al menos los que estamos en esta labor trabajamos a la par del esfuerzo.

Algo que tiene el veracruzano es que está orgulloso de sus raíces, incluso de la tercera raíz caribeña, tiene claro que el patrimonio puede salvarlo. Creo que la gente está muy susceptible a valorarlo, pero en una realidad donde también choca con la globalización. Por eso nuestra tarea de difusión es fundamental para orientar a la población que está buscando para que tengamos una personalidad global con un matiz tradicional, que sea sustento de la creación de la tradición de todo lo que nos constituye como veracruzanos, que sea capaz de conectarse con el mundo, sea un joven de la India o una empresa de Nueva Zelanda, que a partir de que cada quien respete su aspecto tradicional, pueda tener una cara global.

Este libro pretende eso, porque los tratados de Vauban se tradujeron a quince idiomas y se dispersaron por los cinco continentes. Ninguno dejó de tener su identidad aunque todos tienen una fortaleza abaluartada con sistemas defensivos.